
No elegimos Nisibón para construir Amani. Descubrimos que Amani sólo podía nacer aquí.
Antes de imaginar una sola casa, recorrimos el lugar, escuchamos su silencio y entendimos que el verdadero valor no estaba en el terreno, sino en todo lo que ya existía.
Las montañas, el río, la vegetación nativa, el clima, la cercanía al mar y la tranquilidad de Nisibón nos mostraron que el proyecto debía adaptarse al sitio, y no al contrario.
Por eso Amani no pretende transformar el paisaje. Pretende formar parte de él.
Nuestra arquitectura, el paisajismo, la estrategia bioclimática y cada espacio nacen de las condiciones naturales de este lugar para crear una experiencia de bienestar imposible de replicar en otro sitio.

Amani no busca imponer una visión sobre la naturaleza. Busca permitir que la naturaleza sea quien dé forma a Amani.
AMANI te permite cuidar y sanar tu cuerpo, limpiar tu alma y conectar con tu espíritu.
Vegetación autóctona y áreas verdes diseñadas para ser disfrutadas con áreas de sombra, senderos y lagos naturales.
AMANI se crea con la premisa de minimizar el impacto en el medio ambiente viviendo dentro de la naturaleza.
Para preservar la tranquilidad, privacidad y el impacto medioambiental. Baja densidad y máxima discreción.
Diseñado tomando en cuenta todos los elementos que permitan un beneficio energético.
Respeto por la naturaleza y la vida que hay en ella. Solidaridad: tu inversión también servirá para apoyar una causa acorde a nuestros valores medioambientales, de protección animal, culturales y de comunidad local.
Con materiales naturales, sostenibles, eficiencia energética y energías renovables.
